šļø El Reposo de la Promesa: No Vivas como Mefiboset
- Created by Tod Fox š¦š¾

- Nov 9, 2025
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”Hnos y hnas !
Espero que estĆ©n teniendo un dĆa lleno de la paz que solo nuestro SeƱor nos puede dar. Hoy, mientras meditaba en lo que compartimos en la iglesia el domingo pasado (Ā”quĆ© bendición de mensaje!), me di cuenta de algo que resuena profundamente en mi corazón, y querĆa compartirlo con ustedes.
š La Sombra de Mefiboset ĀæSe acuerdan de la historia de Mefiboset, el hijo de JonatĆ”n? La semana pasada recordĆ”bamos cómo Ć©l vivió en la miseria y el temor, lisiado, creyendo que David, su tĆo, era su enemigo. Su nodriza le habĆa llenado la cabeza de miedo, haciĆ©ndole creer que su vida era una calamidad y que David solo vendrĆa a matarlo.
La tragedia de Mefiboset no fue su cojera, sino su ignorancia de la promesa. Ćl no sabĆa que su padre, JonatĆ”n, habĆa hecho un pacto eterno de amistad con David (1 Samuel 20:14-17). Por ese pacto, David no querĆa su mal, Ā”sino que querĆa darle el lugar que merecĆa en la mesa del rey! Y, Āæsaben quĆ©? A veces, nosotros, los que hemos sido rescatados por Cristo, vivimos como Mefiboset.
Hemos recibido la promesa de la Gracia, ”que Cristo ya pagó el precio! Somos hijos de Dios, coherederos con Jesús.
Sin embargo, vivimos con el miedo de la Ley: * āDios me va a castigar por ese error.ā * āNo soy lo suficientemente bueno para que Dios me bendiga.ā * āLa vida es mala y toca esconderse.ā
”Amados, el encuentro con nuestro Rey cambia toda nuestra perspectiva! Cuando Mefiboset conoció a David, sus pensamientos cambiaron. Se dio cuenta de que David no era su enemigo. Nuestro Rey, Jesús, no vino a condenarnos, sino a darnos vida y vida en abundancia (Juan 3:17, Juan 10:10). ”Ya no hay culpa para los que estÔn en Cristo!
š El Peligro de Quedarse en el Desierto Esto nos lleva directamente al pasaje que el Iglesia compartió:
Hebreos 4:1: āPor eso, temamos a Dios mientras tengamos todavĆa la promesa de entrar en su reposo, no sea que alguno de ustedes parezca haberse quedado atrĆ”s.ā Este pasaje es una advertencia. Habla del pueblo de Israel: fueron salvos de Egipto, pero muchos no entraron en la Tierra Prometida (CanaĆ”n), que era el reposo de Dios. ĀæPor quĆ©? Porque no creyeron en la promesa.
Cuando vinieron las dificultades en el desierto, dudaron. QuerĆan regresar a Egipto porque el miedo y la duda los hicieron luchar con sus propias fuerzas, hasta que se cansaron.
AsĆ es en la vida cristiana: somos salvos, Ā”pero muchos todavĆa estamos vagando en el desierto de la duda! Creemos en JesĆŗs, pero cuando la situación se pone difĆcil, decimos: āYa no quiero saber de Dios.ā Empezamos a luchar con nuestros propios esfuerzos para resolverlo todo, y por eso nos agotamos, abandonamos el camino, dejamos de orar y de buscar Su rostro.
El pueblo de Israel no pudo entrar a CanaÔn por su falta de fe en la promesa de Dios. Solo Josué y Caleb, que creyeron, entraron. ”Qué lección tan grande!
š§ De la Culpa al Reposo: Mi Propio Egipto La Iglesia nos conto de una pastora algo personal, que pasó y creo que es un testimonio de lo que es pasar de Egipto al reposo de la Gracia.
La pastora de la vida no ha sido fĆ”cil. Al principio, cuando la pastora conocĆ a Dios, creĆa que la vida cristiana era un constante esfuerzo. La pastora sentĆa que tenĆa que confesar cada pecado, desde la maƱana hasta la noche, y cargaba con una culpa enorme.
La pastoraĀ peleaba con sus supervisor o con la gente del sindicato, llegaba a la noche sintiĆ©ndome culpable: āAy, esto no lo tuve que haber dichoā¦ā
La pastora de la fe estaba basada en sus obras y sacrificios: * Iba a vigilias toda la noche. * Oraba a las 5 de la maƱana y no faltaba. * HacĆa todo lo que decĆan los demĆ”s.
Ā”Pero llegó un tiempo en que la pastora se cansĆ©! Ella sentĆa vacĆa. Cuando su iglesia se dividió y pasaron cosas difĆciles, y ella ya no hacĆa todas esas āgrandes cosasā, que penso ella: āYa no soy la cristiana de antes. Ya Dios no estĆ” conmigo.ā
La pastora se dio cuenta que hacĆa todo por sus fuerzas, no por la Gracia. No habĆa entrado en el verdadero reposo ni en la verdadera promesa. Amados, cuando ella por fin recibĆ la Gracia de Dios, ella entendĆa que Dios ya no culpa a ella de eso. Ā”Ella es libre en Cristo! No para hacer sus voluntad, sino para que Dios haga Su voluntad en ella. Ella dejo de luchar por ganar lo que Cristo ya ella dio. Ahora, cuando ella vio lo que Dios ha hecho en sus vida, ella dijo: āĀ”Con razón! No fue porque yo lo ganĆ©, sino porque le creĆ.ā
ā°ļø La Fe que Trabaja en lo Imposible (La Historia de Vail de la pastora de su hijo)
Esa fe, la que se mantiene creyendo en la promesa sin depender sus esfuerzos de la pastora, es la que me ha sostenido.
La semana pasada, su hijo, es un detective de 8 años de experiencia, aplicó para una posición en Vail, Colorado.
Un lugar carĆsimo, de los mĆ”s exclusivos. Le llamaron sĆŗper interesados, pero le advirtieron hijo de la pastora:
āĀæEstĆ”s consciente de lo que cuesta vivir aquĆ?ā Un apartamento podĆa costar $75,000 al mes⦠”No habĆa sueldo que alcanzara!
Pero ella dijo: āMijo, a Dios le gusta que le creamos en lo sobrenatural, en lo imposible. Si Ćl te llamó, es Su voluntad, y Ćl proveerĆ”. AquĆ no hay manera con nuestras fuerzas. Es la Fe la Ćŗnica que trabaja, la que hace la obra, la que cree en lo que Cristo ya ganó en la Cruz.ā
La pastora empezaron a declarar la Palabra. En un juego de fe con la pastora nuera Karina, decian: āDios va a hacer que el hombre le diga: āFĆjate que tengo una cabaƱa que te prestoā, o Ā”no! Ā”Dios lo va a meter a vivir en el centro de Vail!ā
Al otro dĆa, a las 8 de la maƱana, el hombre le llamó: āHice mucho movimiento para traerte. Me llamó mucho la atención tu currĆculo. Lo que te puedo ofrecer es un apartamento de la ciudad, sin pagar nada. ĀæEstĆ” bien contigo?ā El hijo de la pastora, emocionado, dijo: āĀ”SĆ, sĆŗper bien!ā Luego le preguntó de cuĆ”ntas recĆ”maras lo querĆa. Ćl, por humildad, dijo: āCon una me conformo.ā El hombre contestó: āLo siento, es que solo tenemos de tres recĆ”maras, y eso te saldrĆ” un poquito mĆ”s barato.ā
”Terminaron firmando el contrato de un apartamento de tres recÔmaras, en el centro de Vail, por solo una pequeña cuota!
Hnos hnas, esto no se logró con esfuerzos, con tres trabajos, o rascando aquà y allÔ. Se logró porque ella y su hijo decidieron de creerle a Dios. No fue por las obras de su hijo, fue por la fe en la Promesa de Dios.
šļø Un Llamado a Entrar al Reposo El reposo de Dios es reconocer que la obra ya estĆ” terminada en Cristo JesĆŗs. No tienes que luchar por tu perdón, ni luchar por tu provisión. Tu trabajo es creer, y dejar que Su poder obre a travĆ©s de tu fe.
Juan 19:30: āConsumado es.ā Ā”Todo estĆ” hecho!
š Pregunta de la Semana ĀæEn quĆ© Ć”rea de tu vida estĆ”s todavĆa luchando con tus propias fuerzas (como Israel en el desierto o yo en mi pasado), sin haber entrado en el verdadero reposo de la promesa de Dios?
Ā”No duden en escribirme! Me encantarĆa conocer sus palabras y escuchar de ti.
”Que Dios los bendiga inmensamente!
Ricardo
Celular 720-461-5891 (solo texto llamadas no entran)